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El objetivo final de la entrevista laboral es intentar convencer al entrevistador de que somos el mejor candidato gracias a que somos los más capacitados para el trabajo o vacante. Por eso, además de controlar el vestuario, la ansiedad, la comunicación no verbal también es importante tener en cuenta el modo en que respondemos a las preguntas y qué se debe responder en una entrevista de trabajo.

Es importante llevar ciertas respuestas preparadas y para que esto os sea fácil desde Oficina de Empleo os informamos de ciertas directrices a la hora de contestar a las preguntas que os planteen en las entrevistas laborales.

El primer consejo que os damos es “qué preguntas no hacer”. Es importante evitar preguntar acerca de vacaciones, salario, beneficios extrasalariales, etc. Sólo en caso de que lo sugiera el entrevistador, se puede dar una opinión al respecto.

Las preguntas más frecuentes giran en torno a la formación y experiencia profesional para conocer de mano del entrevistado cómo ha sido su vida laboral. En este caso, nos enfrentamos a preguntas del tipo:
- ¿Cómo eligió sus estudios y por qué? Hay que intentar demostrar mucha coherencia en la exposición. La respuesta más adecuada es la que hable de “vocación”, de que era la opción para la que se siente más capacitado y que siempre se ha querido estudiar este ámbito.
- ¿Cómo ha financiado sus estudios? Esta cuestión tiene por objetivo evaluar la capacidad de autonomía y la madurez del candidato. Conviene demostrar que se han realizado prácticas o trabajos de verano con el fin de financiarlos.

En una segunda etapa, nos enfrentamos a preguntas relacionadas con nuestra forma de ser personal y laboral:
- ¿Cuál cree que es su mejor cualidad? El candidato debe resaltar sus puntos fuertes. Aparte de ser sincero, conviene que se centre en las cualidades que estime que más valora el entrevistador, según haya podido percibir en su charla. Aunque depende del tipo de empresa y la actividad que realiza, las cualidades más valoradas son la responsabilidad, la seriedad en el trabajo, la creencia de que el cliente es siempre lo más importante, la facilidad para trabajar en equipo, la motivación o la disposición a trabajar duro. Ante todo hay que huir de la petulancia, pero sí mostrar el grado de autoestima justo.
- ¿Y su mayor defecto? No se debe pretender no tener ninguno, pero tampoco es conveniente exponer los más importantes. La solución más diplomática pasa por referirse a alguno irrelevante o exagerar algún punto fuerte.
- ¿Cuáles son sus aficiones? ¿Qué hace en su tiempo libre? El entrevistador desea conocer al candidato un poco mejor. Es aconsejable, una vez más, resaltar las cualidades que se desarrollan en las aficiones y que pueden ser útiles para ejercer el puesto requerido. Y en el caso de que no se tenga ningún pasatiempo destacable, conviene explicar que se está dedicado plenamente al trabajo y a la familia. No hay que olvidar que lo esencial es demostrar que se tiene una vida equilibrada.
- ¿Cuál es la situación más difícil a la que ha tenido que enfrentarse en su profesión? Tratan de comprobar la capacidad para resolver problemas y el grado de decisión del aspirante con el fin de soportar y superar momentos de presión. Es importante ilustrar los propósitos describiendo una situación difícil de la cual no se ha sido responsable.
- ¿Alcanza siempre sus objetivos? Aunque sea tentador responder que sí, resulta más apropiado decir que, en los negocios, el éxito depende de muchos factores, sobre todo externos, y es difícil conseguir siempre los objetivos fijados. De esta manera, se evita dar una imagen de “triunfalista ingenuo”, nada aconsejable en el mercado laboral.
- ¿Le gusta trabajar solo o en equipo? Si se contesta sin tener un conocimiento suficiente del empleo solicitado, es complicado responder. Se puede decir: “me adapto a todas las circunstancias. Soy capaz tanto de aislarme para reflexionar, como de abrirme para trabajar en equipo”.
Una vez el entrevistador deja que el entrevistado responda a estas cuestiones que parecen sencillas, puede realizar alguna que ponga al candidato en un “aprieto”. Ejemplo de ellos, son estas preguntas:
- ¿Por qué lleva tanto tiempo en el paro? A esto se puede responder: “usted sabe tan bien como yo que la situación del empleo no es nada boyante debido a la crisis económica”, o “creo que es perjudicial aceptar cualquier empleo. Pienso que puedo satisfacer sus necesidades. Ésta es la razón por la que estoy delante de usted”.
- ¿Tiene otras alternativas? ¿Ha realizado otras entrevistas? Lo más apropiado es decir que sí, pero sin dar demasiada información acerca de las empresas, y siendo muy preciso sobre la función. Es normal no citar el nombre de las empresas. Hay que concluir afirmando que las otras oportunidades interesan menos que la que se está ofreciendo en la entrevista, siempre que se argumente la respuesta.
- ¿Por qué ha cambiado tantas veces de empresa en cinco años? O dicho de otro modo, ¿es usted inestable? Hay que responder demostrando la coherencia del progreso, y haciendo hincapié en los incrementos salariales que se han conseguido con cada cambio de empresa. Por último, se debe comentar que estos cambios han contribuido positivamente al conocimiento de la profesión.
Estas son algunas de las preguntas que pueden surgir en una entrevista y desde Oficina de Empleo os animamos a que siempre os preparéis las entrevistas a fondo y posibles respuestas para que consigáis estar más cerca de ser el candidato seleccionado.

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